TRATAMIENTOS

En Clínica de Podología Silvia García Lázaro ofrecemos tratamientos del pie tras haber realizado estudios biomecánicos y de todo tipo de manera personalizada a cada paciente, por lo que cada procedimiento está totalmente adaptado.
Visítenos en Villena para que le ayudemos. 

Tratamiento de uña encarnada mediante cirugía

La onicocriptosis sucede cuando un borde de la uña se clava bajo la piel del dedo,  se produce por múltiples causas: incorrecto corte ungueal, un calzado muy ajustado, microtraumatismos repetidos… Cuando se produce una presión sobre la uña puede ocurrir que esta se curve hacia abajo y se produzca un crecimiento comprometido en la zona del rodete ungueal o borde de la uña.

Cuando el paciente percibe el dolor en el dedo, propio de la uña incarnada, la tendencia habitual es intentar cortar la esquina con una tijera, pero por regla general el borde de la uña clavada está demasiado profunda como para poder acceder a él y el corte que se realiza es tan sólo superficial. Además, la dificultad de adquirir una posición adecuada y el excesivo grosor de las uñas pueden complicar aún mas el realizar un corte adecuado de la uña.

Si la uña encarnada llega a causar herida es fácil que se produzca una infección provocando un absceso (inflamación de los tejidos con acumulación de pus). Si la uña se deja sin tratamiento, el proceso infeccioso acabará causando un  granuloma, que es un tipo especial de inflamación que se encuentra muy vascularizada, y que es  exudativa y extremadamente dolorosa.

Tratamiento quirúrgico: 

El tratamiento quirúrgico consistirá en realizar una pequeña cirugía de carácter ambulatorio. Este tratamiento se utiliza cuando hay presencia de granuloma o cuando las técnicas conservadoras resultan poco efectivas.

Existen diversas técnicas para operar una uña encarnada, pero la técnica fenol-alcohol es una de las más efectivas.

El resultado esperado es una uña en la que el borde operado ya no crece y que tiene un buen aspecto estético.

Tratamiento de papilomas

El Virus del Papiloma Humano (VPH) es conocido por ser el responsable de algunas lesiones cutáneas como las verrugas o por su implicación en el cáncer de cuello de útero.

Algunos genotipos del VPH son los causantes de las verrugas plantares. Estas lesiones aparecen en la planta de los pies. Su apariencia es similar a la de los helomas o callos, principalmente se diferencian de éstos porque no siempre se manifiestan en zonas de presión, presentan unos puntos negros llamados papilas y producen más dolor al “pellizco” que a la presión.

¿Cómo aparece?

Tienen un periodo de incubación de 1 a 6 meses aproximadamente, dependiendo del estado inmunológico del paciente. Se pueden transmitir tanto por contacto directo, como indirecto, generalmente en piscinas, gimnasios, duchas comunes, etc. El virus suele acceder a las capas internas de la piel mediante cortes, abrasiones, dilatación de los poros o maceración por exceso de sudoración

¿Cómo se puede tratar?

Hay gran diversidad de tratamientos: quirúrgicos (cirugía clásica, cirugía láser…), físicos (crioterapia), antivirales e inmunomoduladores (bleomicina, 5-fluoracilo…), medicamentosos (Interferón, Cidofovir…) o químicos (ácidos, nitrato de plata, cantaridina…). De ahí la importancia de acudir al especialista, quién valorará el tratamiento más adecuado para cada paciente en función de la edad, tipo de lesión, localización y tiempo de evolución.

PODOLOGIA PARA LA VIDA DIARIA

¿Sabías que una persona normal puede llegar a dar tantos pasos en su vida como para dar cuatro veces la vuelta al mundo andando?

Los pies son una de las partes más importantes del cuerpo, y a la vez una de las más olvidadas. Soportan nuestro peso y nos llevan hasta nuestro destino pero, ¿los cuidamos de la manera correcta?

El pie es propenso a sufrir alteraciones a lo largo de nuestra vida, por ello, es recomendable visitar a especialistas podológicos por lo menos una vez al año para que puedan valorar la idoneidad de nuestra pisada, desde la infancia, cuando es más fácil corregir los problemas, hasta la vejez, ya que nuestros pies también envejecen y sufren deformaciones.

No solo tenemos que vigilar nuestros pies, también nuestro calzado. Un gran porcentaje de personas utilizan un zapato más pequeño de lo que deberían. Pequeños detalles, como una puntera muy estrecha, no acertar con la talla, materiales poco transpirables o un excesivo tacón, pueden provocar patologías en nuestros pies como los temidos juanetes, los dedos en garra o los callos.  Nuestros expertos en podología te ayudarán a la elección del calzado más adecuado a tu forma de pisar.

Si nuestra pisada no es adecuada no solo repercute a nuestros pies, sino a todo nuestro cuerpo.  Las articulaciones que más pueden sufrir en relación a una forma de pisar defectuosa son el tobillo, la rodilla y la cadera. De la misma manera, muchos de los músculos que se insertan en la pierna, tienen otra inserción en el pie. Esto quiere decir que determinadas formas de pisar pueden generar sobrecargas musculares, generadas por la forma de pisar. Por eso, pisa bien y vive mejor.